jueves, 16 de febrero de 2012

COMO HACER UNA ESCULTURA DE CERA, Y NO MORIR EN EL INTENTO



Hablaros de Petah Coyne no es tarea fácil, es más, es casi un atrevimiento por mi parte. No obstante, mi admiración por esta mujer me supera.

Hablar de Petah Coyne es hablar de creatividad subrayando dicha expresión. La creatividad se transforma, se hace efímera en cada nueva actuación y se retroalimenta. Coyne es un ejemplo de ello.

Petah Coyne  es estadounidense, nacida en Oklahoma en 1953. Es licenciada en escultura, fotografía y grabado.  Sus obras han estado y están expuestas en importantes museos y galerías de arte. Son tantos que necesitaríamos un post solo para enumerarlos. Sirvan como ejemplo: Museos de Arte Moderno varios, Museo de Arte de Cincinnati, Museo Whitney de Arte Americano, La galería de Arte Lelong de Nueva York...

Artista polifacética de un amplío nivel intelectual, devoradora insaciable de libros, viajera, trotamundos de nacimiento, admiradora de la cultura oriental, basa su obra en experiencias personales, actos y perversiones sociales, en sus sueños oníricos, en las películas, la literatura japonesa así como en la obra de su admirada escritora: Flannery O’Connor (1925-1964),  también estadounidense y todo un referente literario del siglo pasado.

La obra de Coyne ha ido evolucionando, transformándose a sí misma palpando y manipulando todo objeto y materia a su alcance. En sus comienzos su trabajo se consideró figurativo, abstracto, pasando por una presentación barroca, onírica, casi surrealista. Son sus emociones lo que nos transmiten sus esculturas del modo más intenso, de manera que cualquier profano en arte siente, percibe la expresión de un sentimiento mágico, místico.

Sus obras esculturas son  polos opuestos que se atraen: el Yin y el  Yan, blanco-negro, belleza-decadencia, cielo-infierno (concepto expresado en su obra dedicada a “el infierno de Dante”)

Trabaja con barro, tierra, heno, arena negra, telas, flores de seda enceradas, tela de gallinero, madera, taxidermia, especialmente aves, por las que siente especial predilección, cabellos y especialmente cera fundida.

No pretendo abrumaros en este post dada mi parcialidad y admiración; simplemente os insto a conocer su amplio trabajo y espero os sirva de inspiración, especialmente al grupo de escaparatismo e imagen de producto, ya que  nuestro siguiente proyecto estará inspirado en la cobra de Coyne.

Vamos pues a introducirnos en el universo de una obra que, más allá de parecer “naturaleza muerta”, expresión ampliamente conocida, es más una naturaleza que permanece, que permanecerá mimetizada en la propia naturaleza en sí. Buen viaje.

















 


Bueno, ¿qué os ha parecido? Al menos, una obra curiosa, y puede que para algunos de vosotros, un nuevo artista descubierto, estupendo. Si os ha gustado el post y os parece bien, seguiremos descubriendo creadores que nos llenen de inspiración.
Gracias por vuestra atención.
Hasta luego.


3 comentarios:

  1. A mí si que me ha gustado y muchooooo..
    Expectacular Petah Coyne , no había oido hablar de ella nunca .
    Gracias por mostrarnos sus trabajos .

    Rosa

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    1. Rosa, me alegro que te haya gustado, todo un espectaculo su obra. Que tengas un buen fin de semana.

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  2. Pilar, tu blog no me quiere!!! jeje, no me deja escribir los comentarios, me pide que seleccione un perfil y luego no me lo publica.Así que lo escribo aquí. "Algo así para un escaparate es realmente llamativo. Visualmente es impactante, y puede tener infinitas posibilidades. Muy inspirador Pilar... ¡¡¡me gusta!!!"

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